lector lom andrei makine

 

Por Iván Martínez B. 

 

Archipiélago de una vida otra es una novela del escritor francés de origen ruso de Andreï Makine, ganador de variados reconocimientos por la calidad de su obra, entre los que destacan los premios Goncourt y Médicis. Editada por LOM ediciones, Archipiélago de una vida otra fue traducida a nuestro idioma por Nicolás Slachevsky Aguilera, y en poco más de 170 páginas presenta una interesante narración ambientada en la segunda mitad del siglo XX, en la costa oriental rusa, que sigue la historia de Pavel Gartsev, un filósofo y reservista del ejército, que debe partir en la misión de captura de un peligroso «enemigo del pueblo» que huye armado entre medio de la espesa vegetación de la taiga rusa con destino a un grupo de islas del Pacífico.

A pesar de que la narración se centra en el relato de Gartsev, su historia se enmarca dentro de otra, la de un joven recientemente llegado a Tugur, lugar donde ambos personajes cruzarán sus destinos, iniciando una relación que en distintos momentos los conducirá a una travesía personal hacia las islas Chantar, para darle a cada uno un significado sobre el sentido de la vida misma.

La novela comienza con la narración de un joven que junto a otros chicos de su edad son trasladados desde la Siberia Central al Extremo Oriente de Rusia como aprendices de operadores de grúa y geodestas principiantes. Allí observa a un hombre que llama su atención y al que decide seguir a través del espeso bosque donde se interna.

Inexperto conocedor de la taiga, el joven termina siendo capturado por el hombre al que persigue, quien finalmente comenzará la narración de su propia historia, la de Pavel Gartsev, soldado del ejército ruso que un día deberá dejar a su mujer y su hogar en Leningrado para partir a un entrenamiento militar en un mundo que vive bajo el inminente estallido de una tercera guerra mundial. El relato de Gartsev se extiende desde su infancia a la heroica misión que le ha impuesto la Patria, en medio del contexto de la amenaza yanqui, la guerra de Corea y un imperio comunista que comienza a desmoronarse.

El relato de Gartsev es lo que da origen al grueso de la novela, una sucesión de aventuras de un grupo de cinco soldados escogidos para dar captura a un peligroso criminal, hombres que a lo largo de toda la travesía darán cuenta de lo brutal y despiadada que han sido las décadas anteriores, marcadas por la guerra y el totalitarismo, mostrando lo mejor y lo peor de cada uno, en aquello que el propio Gartsev ha reparado con cierta decepción: la legitimidad de la violencia.

La persecución del criminal por parte de los soldados, implica un viaje tanto externo como interno de los personajes. El día a día de estos hombres gira en torno a las reflexiones sobre la guerra, las mujeres, la caza y las armas. Gartsev, quizás por su formación como filósofo, cuestiona permanentemente el sentido de los sucesos que van acaeciendo y se enfrenta a los dilemas morales que se le presentan, atormentado en extremo por su pasado en batalla y las atrocidades que le tocó presenciar. La relación de los soldados cuestiona la obediencia ciega, expone el abuso del poder, los métodos de tortura y represión, de un régimen que a pesar de que comienza a retirarse, deja una huella imborrable en todos ellos.

Devenida en cacería, la persecución se transformará en una lucha por la sobrevivencia y el ansia de libertad, no tan solo del perseguido, sino que también de algunos de los perseguidores, los que se irán liberando y rebelando al papel que les toca representar. La maldad y crueldad humana será expuesta sin tapujos, cuestionando la posibilidad de un cambio real, convirtiendo el mejoramiento de la humanidad en una quimera.

Los perseguidores son también seres perseguidos, atormentados por su propio pasado, crímenes que regresan en sueños, «miradas que pedirán rendir cuentas» a futuro. «Hay que tocar fondo» señala uno de los soldados. «El dolor está hecho para revelar al hombre», manifiesta otro.

Gartsev reflexiona permanentemente sobre la condición humana, transformando un relato que parece ser una simple anécdota en algo de una dimensión mayor, donde el destino final, un archipiélago de difícil acceso, se transforma más que en un lugar físico, en un símbolo, un espacio de libertad, una esperanza para un mundo destinado a la destrucción, cuya mejor salida parece ser la búsqueda de esa «vida otra» o el sentido del «vivir» que mencionan los personajes.

Finalmente hay un punto de conexión entre las dos historias presentadas, pero no es posible dar cuenta de él sin inmiscuirse en las sorpresas que el relato tiene preparadas a quien se embarque en su lectura.

No deja de ser curioso que el personaje central tenga formación filosófica, así mismo el autor y coincidentemente el traductor, quien mención aparte logra presentar un texto realmente fluido.

Archipiélago de una vida otra es una novela que permite múltiples posibilidades de lectura, incluso la de reflejar la fractura social que Chile vivió el siglo pasado, nuestra propia «guerra», nuestros muertos, heridos, desaparecidos, heridas, culpas, la dominación por parte de aquello que el personaje llama la «marioneta de trapo», la voz interior que nos somete y nos empuja a conocer lo peor de nuestra existencia, a la vez que limita y aprisiona nuestras conciencias.

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