Bulto

parrafo marcado lector bulto victor quezada«Mi padre ha muerto. Estoy parado frente a lo que fue mi casa durante los últimos cuatro años, pero ya nada me parece familiar; de esta fachada, solo la idea de huir, la feliz idea de alejarse de Capital. Tengo que volver a Antofagasta, volver dos mil novecientos kilómetros en el tiempo, para encontrarme con el cuerpo muerto de mi padre. Las últimas horas en el departamento las he tenido que pasar frente a la imagen mutilada que me devuelve el espejo, diciendo qué ropa será la mejor para emprender un viaje tan largo, cruzar la cordillera, tomar la ruta a la inmensidad del desierto de Atacama y permanecer fresco. Doblo la ropa sobre el colchón y organizo conjuntos apropiados para distintos climas y otros tantos hombres. ¿Cómo debe verme mi familia al llegar? ¿Qué cuerpo de qué hombre la mamá va a tener que estrechar en sus brazos? Me imagino atravesando la puerta con estos zapatos que no dicen nada de mi vergüenza, con la camisa bien abotonada y el pantalón limpio, quizás con mi bello saco gris o irreverente cruzando en shorts el umbral de la casa devota».

Bulto - Víctor Quezada
Libros del Perro Negro

Tony Ninguno

lector la pollera tony ninguno 150«Para cuando me acerqué a mirar el cuerpo tendido, ya estaban todos de pie maldiciendo y preguntando qué había pasado. Al ver la silueta sangrante, iluminada por la antorcha que alguien encendió en medio de la confusión, todos enmudecieron. Miraban el cuerpo y luego miraban a Malaquías, que seguía apuntando con su pistola a la sombra que jadeaba y gruñía, como si aún hiciera falta otro disparo. Mi tía Magdalena se acercó a Malaquías y le quitó suavemente el arma. Luego me dijo que yo me encargara del niño por esta noche. Asentí sin dejar de mirar la carne sangrante del león, el orificio que había dejado la bala en su pecho. Me pregunté si se recuperaría algún día. Me pregunté si tal vez moriría pronto, con todos sus dientes puestos. Mientras llevaba al niño de la mano a mi camarín, le pregunté qué había hecho, cómo había sacado al león de la jaula, si no sabía acaso que el león tenía dientes, le dije que era un milagro que estuviera vivo, que el león no le hubiera hecho nada».

Tony Ninguno - Andrés Montero

La Pollera Ediciones

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