Yo Lector: Claudio Rocco

yo lector claudio rocco

 

-¿Qué lee Claudio Rocco?

-Cómic, mucho cómic, en estos momentos Japón me tiene maravillado, no sólo por Dragonball y todo el boom, sino por la obra más libre.  Buenas Noches Pun Pun de Inio Asano,  una joya que he recomendado a todo el mundo, ahora a ustedes.

 -Un libro inspirador de la infancia que aún recuerdes.

-Imágenes de El llanero solitario, no recuerdo las historias. 365 cuentos para cada día del año, de esos con dibujos medios pencas, lo leí mucho. La Biblia para niños con dibujos de Carlos Meglia, que eran maravillosos. No sabía cómo se podían hacer dibujos de ese tipo, me volvía loco saber cómo, así que seguí.

 -Tres libros que recomendarías leer para alguien que no conoce Valparaíso.

-Anarko, del Jucca, una clase magistral de cómo hacer cómic, de hacer Valparaíso, ¿han visto cuántas veces sale la plaza victoria en el Anarko? Nada, la cosa pasa en el Valpo de verdad, arriba en el cerro.

Si lo llegaran a encontrar, porque es un fanzine, los fanzines se acaban, Zoologiko Planetario de Aldo Ruido, uno de los de verdad de Valpo, él muestra la noche, la micro, los rituales del porteño con ideas.

Y el tercero es un disco de Luchín Salinas, Del tercer mundo, ¡Discazo! Es la viva demostración de que en Valpo pasan cosas y hay que entrar, la música siempre ha sido un complemento en la vida, no podemos prescindir de ella y Valparaíso está compuesto en una estructura musical, los que han estado en un mirador de Valpo saben que sí…

Pd: el diseño del disco es mío, paso el dato jajaja.

-Uno de tus primeros trabajos es un cómic para niños llamado Trolley, creado en conjunto con Sebastián Castillo, ¿por qué recomendarías su lectura?

-Porque es lindo, un lindo intento de novela gráfica, aunque salió mas cuento. Claro, los personajes se fueron hacia allá, pecamos de cosas sí; pero lo llevo con cariño, fue el primero y el primero siempre es especial. Además, aprendimos un poco de trabajo en equipo con Castillo, fue buena experiencia, Castillo elevó esa historia.

-Diseñador gráfico, animador, ilustrador, dibujante de comics, ¿cuándo te das cuenta de que un dibujo puede transformarse en un mensaje potente que puede cambiar una realidad?

-Cuando lees «Maus», cuando lees  1986  del Juan Vásquez; cuando un «profe» en diseño te dice: «Mira, te presento a la Bauhaus», ¡¡¡WAAAAAW!!!  Cuando lees Persépolis; cuando lees a Mafalda, y no es graciosa, sino que te deja en silencio un rato, porque esos niñitos te acaban de explicar el comunismo, ¡¡y por fin lo entendiste!!

Cuando te enciende así la ampolleta o te mueve el piso, el dibujo/ilustración/cómic lo está haciendo bien—entiéndase esto por una forma de arte, por una forma de expresión, ¡y debe serlo!—. Dibujar es un acto simple, en escala, para poder hacer la historia de un niño en la luna, sólo debemos dibujarla, para un cineasta es un esfuerzo mayor y conlleva más gente, dibujantes entre otros…

-Cuéntanos acerca de «Escalas»

-Escalas es un cómic raro, es una apuesta que hicimos con Pánico Ediciones y al parecer le está yendo bien.

Es un ejercicio de ritmo, cómo el orden de la viñeta juega con los tiempos y las tensiones. Cuando comencé a dibujar —nunca hubo guión— encontré una regla vieja y usé su ancho para hacer la grilla de 27 viñetas por página, ese sería el valor mínimo, que jugaba como los cardúmenes, en masas, en filas, y el resto fue ritmo, trabajé durante 3 épocas distintas la historia, lo que provocó sin quererlo,  un cómic de 3 actos.

-Mirando bien las viñetas, el viaje es un viaje de ida y retorno al mismo punto, pero con un grueso de experiencias bajo el brazo, ¿cuánto hay de ti y el puerto en ese viaje?

-Creo que nadie es profeta en su propia tierra. Pienso que una meta en mi vida es volver como un weon pulento a Valpo, porque a esos les prestan ropa, eso se ganan proyectos y les prestan muros pa’ pintar. Aún no es el momento, hay mucho cómic por dibujar.

-El Festival de Viña, superhéroes, calaquitas, boxeadores,  el imaginario de tus dibujos abarca un gran número de referentes, ¿cuán importante es para un dibujante la observación del mundo que lo rodea?

-Eterna, me nutro de lo que veo y escucho en la calle, muchos de los personajes de 4 esquinas andan por el barrio, me gusta ver cómo la gente se expresa, cómo se viste, cómo camina, siento que mis historias van desde esa línea, romper lo cotidiano.

-Hablando de rayitas poderosas ¿marcaste la tuya en las pasadas elecciones o fuiste parte de los que demostraron su descontento quedándose en casa?¿por qué?

-¡Claro que fui a votar! Y a votar a Valparaíso. Y voté por Jorge Sharp. Puta, le creo. Esperemos que haga las cosas bien, yo estoy de su lado y le presto dibujos cuando quiera, jajaja.

-No era momento de quedarse en casa, no en Valpo por lo menos. Si no era Sharp, era el negro Castro, ¿de nuevo la misma rata? Ni cagando. Dj Mendez era un títere de la Concerta. Estamos cansados de ese circo. Valparaíso lo demostró y de a poco haremos que esto cambie, pero todos juntos, como Los Jaivas.

-Hay un comic que realizaste para un concurso en Limache que casi al cierre deja  la siguiente reflexión: «Me tomó años comprender…comprender que soy parte de un todo, que soy y que somos una conciencia colectiva» Teniendo en cuenta que hoy existe una generación de talentosos dibujantes e ilustradores, ¿cuál es a tu juicio el aporte colectivo que se está haciendo para dibujar una nueva cara al país?

-Ninguno, el buen dibujo no se ve, no se lee, la gente lee a Gaturro y es feliz, cree que todo es lo mismo, y hoy en día está de moda la velocidad. Eso llegó también al cómic con la instalación del meme, dos rayas contando un chiste, lo que no está mal, si quieres likes.

-La gente no lee, mucho menos lee cómic y el 80% de los que lo hacen sólo compran cómic extranjero. Ese 20% que generalmente compra un cómic chileno se decepciona y no compra más, porque resulta ser una mierda, los autores no entienden que hoy en día lo malo no es la plataforma, si no la calidad del producto y eso no genera venta.  Hay que darse la paja, tenemos la responsabilidad de realizar un producto de calidad y reeducar a la gente para que vea un buen trabajo cuando consuma cómic chileno.

-Cuatro esquinas es el título del libro que estás a punto de estrenar, cada esquina refiere a una historia que toca temas contingentes con bastante humor e ironía, ¿cuál es la importancia que le das al contenido y al compromiso político en tu obra?

-Trato de que nos demos cuenta dónde estamos parados, de lo que están haciendo con nosotros las grandes empresas, la clase política, cómo matan nuestros sueños y hacen que nos matemos entre nosotros, que nos violemos, que nos insultemos, que peleemos con nuestro vecino por quién tiene la tele mas plana. ¿No sabes de qué hablo?, entonces ven a pagar $720 por el metro a las 07:30 am. No más AFP.

-¿Cuáles serían tus recomendaciones esenciales para no iniciados en el arte gráfico narrativo?

-Mil dibujos más. ¿No sabes hacer patitas?, mil dibujos. ¿No sabes hacer poses heroicas?, mil dibujos más. Dibujar es un acto de amor y egoísmo, estoy completamente enamorado de lo que hago, lamento no poder vivir de esto, disfruto de 6 horas de achurado, del sonido ninja que tiene el grafito sobre el papel, pero es un acto solitario. Nunca estoy muy en este plano cuando dibujo, así que no lo suelo hacer frente a gente que no entiende ese proceso.

-Viñeta o Fotograma

-Viñeta forever

-Quino o Themo Lobos

-Incomparables, mágicos

-Charlie Brown o Papelucho

-Papelucho merece una vendetta

 

Claudio Rocco, ilustrador y narrador gráfico nacido en Valparaíso. Ha publicado las novelas gráficas «Escalas» y «4 esquinas» con la editorial Pánico Ediciones.  

 

Lector en Twitter

Lector en Facebook

Top