ricardo elias mariana callejas

 

Por Ricardo Elías.

     Debe haber sido por allá por el año 2009 cuando me desempeñaba como asistente de producción de un modesto programa para la televisión por cable. El conductor paseaba con escritores por diversos puntos de Santiago y a mí me tocaba la tarea de contactarlos. Recuerdo perfectamente la impresión que tuve al ver, en la nómina de posibles entrevistados, el nombre de Mariana Callejas. Estaba apuntado después de Álvaro Bisama y antes de Erick Pohlhammer. Mariana Callejas, la escritora maldita, citada en montonera de libros, series y películas y cuyo nombre, más para mal que para bien, era pronunciado incansablemente por los máximos referentes de la literatura chilena actual.

b lloret

 

Por Cristian Salgado Poehlmann

 

- Sobre Nancy: ¿se trató de una escritura pausada, estratégica, o más bien de un proceso vertiginoso?

Nancy, como voz, empezó mucho antes de escribir la novela. Era un personaje marginal de unos diarios de puerto que escribí hace tiempo. Ahí la mencionaba desde su cáncer. Una viuda que arrastra las bolsas de la feria, a la que nadie quiere hablar por lo incómodo de saber que está muriendo. La novela empezó un par de años después, en diciembre. Estaba escribiendo otro texto, al que le tenía más fe, así que durante ese verano me dediqué a escribir la parte gruesa de Nancy tirando escenas, trabajando sin una idea tan clara de cómo iba a terminar o hacia dónde iba, muy al voleo. Se podría decir que durante ese período escribí los bloques básicos. El desarrollo y cómo fue cambiando dependió de los tiempos disponibles durante el año y los comentarios de amigos que leen mis cosas. El resto del año se trató más que nada de darle vueltas, sacar partes, detenerme y desarrollar otras, sin mucha altura de miras. El verano siguiente, y hasta entrada la primavera, pude pulir y ver el aspecto más colectivo: la edición, lo gráfico. Ahí surgió la idea de la estructura final del libro; se asentó, podríamos decir, como las tortas. Tuvo todas las velocidades. De hecho, la novela iba con una suerte de prólogo en donde había un escritor fantasma que explicaba cómo transcribía los delirios de Nancy. Un amigo de la gorda Isidora. Al final sobraba esa explicación, verosimilización, porque la misma voz iba guiando todo. No hacía falta teniendo el texto escrito.

 

lector chile filba 2016 ricardo elias

La Feria del libro de Buenos Aires es una de las más grandes de Latinoamérica y una de las más prestigiosas. Aparte de su amplia oferta literaria, que es muy amplia, lo que más llama la atención es la enorme cantidad de gente que la visita, porque se genera algo que pareciera cada vez más escaso: el público busca el qué leer por sobre lo que hay que leer. Es decir, sí, se vende mucho libro de ranking, como en todas partes, pero además se mueve muchísimo libro nuevo, mucho autor inédito y títulos menos conocidos.

En mi caso fui invitado por la COOP, la Cooperativa de editores independientes de Buenos Aires, a una charla sobre cuentos que tuve el honor de compartir con dos escritores argentinos: Alejandra Zina y Patricio Eleisegui (ella editada por Paisanita editores y él por Alto Pogo) y, como tenía entrada gratis, me la pasé yendo varios días.

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