lector nicanor parra moscu portada

 

Por Francisco Ramírez*

(23/01/1018)

 

I.-

 

Estuve ahí. No me lo contaron. Lo vi y lo viví.

Nicanor Parra… y Neruda. Y Mistral. Y Huidobro. Y Rojas. “Todos juntos” viajando cómodamente en el metro de Moscú. Y con “pasaje gratuito” por un año. ¡Difícil de creer! ¡Pero cierto! Ni la más loca fantasía tecnológica lo hubiese logrado. ¿Y cómo se hizo? Muy sencillo: combinando palabra e imagen de una manera tan simple como eficaz: textos de los autores, acompañados de sus retratos, dispuestos en los vagones de un tren del Metro moscovita, iluminando a diario las jornadas de los (sorprendidos) viajeros. Una suerte de “acción de arte”, casi un antipoema por lo singular e imprevisible del caso.

Nos “transportamos” a 2010. ¿El lugar de los hechos? Moscú, capital de la actual Federación de Rusia, país surgido de aquella “aldea más grande del mundo” –como la llamó Gabriel García Márquez- que hasta fines del siglo XX fue la URSS. “Aldea” hasta cierto punto, pues disputó, codo a codo, la supremacía del planeta con EE.UU. durante toda la Guerra Fría. Aunque, efectivamente, sí era –y es- la nación con el territorio más extenso del planeta. Pero ese ya es otro tema.

2010. Por aquel entonces, quien esto escribe vivía en la capital rusa, trabajando en la naciente primera cadena de TV rusa en nuestra lengua “RT en español”, hoy conocida en toda Hispanoamérica. Un día, vía correo electrónico –como reciente miembro de la comunidad chilena en Rusia-, recibí una convocatoria/invitación por parte de la Embajada de Chile. “Algo” se haría en el Metro. No lo dudé dos veces…

II.-

Moscú, Rusia.

17 de noviembre de 2010. Los usuarios de la línea “Filyovskaya” del gigantesco –sí que es “gigantesco”: la capital rusa tiene más habitantes que todo Chile- Metro moscovita se encuentran con una sorpresa: el tren al que ingresan está decorado no con las usuales publicidades sin fin ni recato, si no que con cuadros con fotos, biografías y fragmentos de cinco poetas chilenos. Y un detalle: en ruso… y español.

El decorado no es menor: el Metro de Moscú es considerado universalmente como uno de los más bellos del planeta y muchas de sus estaciones son virtualmente “galerías de arte”. En la era soviética se les conocía con un nombre bastante revelador: los “Palacios del Pueblo”.

Entre aquellos cinco autores de nuestra poesía estaba Nicanor Parra –a quien la Presidenta Bachelet calificó tan justamente hoy en Twitter como “uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y una voz singular en la cultura occidental”-.

Igualmente, en su travesía le acompañaban los premios Nobel, Pablo Neruda y Gabriela Mistral, además de Vicente Huidobro y Gonzalo Rojas. ¿Versos en español en el Metro de la capital rusa? ¿A qué obedecía esto? Simple: la dirección del tren subterráneo había decidido hacer un homenaje a la Literatura Hispanoamericana y la primera intervención en esta lengua extranjera en la historia de este medio de transporte… fue con estos cinco gigantes de nuestra Literatura.  (Al año siguiente, el turno fue para García Márquez).

Durante la inauguración en la estación Mezhdunaródnaya, el subdirector del Metro, Ígor Ermolenko, explicó que la iniciativa tenía como objetivo “permitir a los moscovitas conocer la poesía chilena en el marco de la cultura universal”.

Por su parte, el por entonces embajador chileno en Moscú, Juan Eduardo Eguiguren, correspondió a los dichos de su interlocutor, planteando que “una de las más bellas cosas que tiene nuestro país recorrerá uno de los metros más bellos del mundo: el moscovita”.

De esa manera, hubo Poesía chilena por un año en el Metro de la principal urbe rusa.

Y Nicanor Parra estuvo entre aquellos que –una vez más- dejaron bien parado el nombre de nuestro país.

 

no se extrañen

si me ven simultáneamente

en dos ciudades distintas

 

oyendo misa en una capilla del Kremlin

o comiéndome un hot-dog

en un aeropuerto de Nueva York

 

en ambos casos soy exactamente el mismo

aunque no lo parezca soy el mismo

…Escribió cierta vez el antipoeta en uno de sus textos.

Hoy, cuando partió a los 103 años, creo que es una buena manera de imaginarlo: moviéndose vertiginosamente por todo el mundo… y “simultáneamente”.

O viajando rumbo al más allá en un vagón de Metro, traducido al alfabeto cirílico y deambulando entre un pueblo tan lejano, pero siempre mirándonos con esos ojos socarrones, críticos, aunque todo el tiempo entrañables de “Gran Abuelo” de la cultura chilena.

¡Hasta siempre, Nicanor Parra!

III.-

 

 Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

Nicanor Parra

 

 

 

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* Francisco Ramírez. @Framirez1976 Periodista y escritor. Autor del libro “Apuntes de un chileno en Rusia” (Biblioteca Pública Digital). Recientemente fue premiado en la Línea de Creación de los “Fondos del Libro 2018” del CNCA por su proyecto de volumen de cuentos “Escritos circulares”. Actualmente redacta su primera novela “Los elegidos (¿puede un grupo de rock cambiar el pasado de un país?)”.

saint basils catedral

Catedral de San Basilio (Foto archivo)

 

De acuerdo con el calendario juliano que regía Rusia en 1917, la “Revolución Bolchevique” tuvo lugar en octubre. No obstante, su conmemoración en Rusia y el resto del mundo corresponde al 9 de noviembre, siguiendo el universalmente vigente calendario gregoriano. ¿Cómo caracterizar a la Rusia actual? El periodista y autor del libro “Apuntes de un chileno en Rusia”, entrega su visión sobre esta nación, en cuya capital y “centro neurálgico” vivió por varios años.

 

Por Francisco Ramírez 

 

“Apuntes de un chileno en Rusia”,

volumen de crónicas vivenciales

se encuentra disponible para descarga en

la Biblioteca Pública Digital de la DIBAM. 

DESCARGAR AQUÍ)

 

 

Tarea titánica es buscar siquiera aproximarse a una caracterización de un país tan complejo, extenso e inabordable como Rusia, algo que, dicho sea de paso, es uno de sus rasgos esenciales a lo largo de toda su historia. En este caso, unas cuantas palabras valen más que mil imágenes:

1.- El historiador británico Simon Sebag Montefiore dio recientemente a la luz una extensa investigación llamada “Los Romanov. 1613-1918”. En una entrevista publicada en marzo en el diario español “El País” declaró: “Rusia es una civilización diferente, esa es la clave. No forma parte de la civilización latina, como nosotros. Es una cultura diferente con orígenes distintos. Como alguna vez Putin dijo a algún presidente estadounidense: `Nos vemos como ustedes, pero no somos ustedes´”.

2.- Cuña ya mítica de uno de los mayores estadistas y oradores del siglo XX y que personalizó como pocos el desarrollo y los entretelones de la Guerra Fría, una de las “descripción” más certeras de Rusia (por entonces, URSS) corresponde a Winston Churchill, quien sostuvo en 1939 que era "a riddle, wrapped in a mystery, inside an enigma”, cuya traducción a nuestro idioma se ha convenido en “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”. Se trata, por cierto, de una reveladora (in)definición (o reconocida ignorancia) por parte del Primer Ministro británico respecto a una nación que se volvería aliada y sería protagónica en la lucha conjunta contra el nazismo en la II Guerra Mundial. De paseo por la Plaza Roja, Churchill tuvo la siguiente reflexión: “Un país que come helado en invierno, nunca podrá ser derrotado”.

            Como se ve, llegamos al mismo punto: la incerteza absoluta.

lector se vende humo

 

Por Cristian Salgado Poehlmann

 

     En el cuento «Sé que viniste a mi casa con la intención de darme un beso y follarme, pero no lo voy a hacer, porque me bastaron dos piscolas para darme cuenta de que si lo hago te vas a enamorar», el protagonista, un joven que trabaja como telefonista en un centro de llamados donde los que llaman cuentan sus penas amorosas, lee de un crítico literario: «[Raymond Carver] describe lo extraño que se oculta tras lo banal». Al extrapolar esta idea a Se vende humo, primer libro de Joaquín Escobar (Santiago, 1986), una de las conclusiones a la que podría llegarse consiste en que la poética de este volumen se encuentra en las antípodas de la que se dice que Carver tiene. Dicho de otro modo, Escobar propone lo corriente que se evidencia tras lo fantástico. Esto sin miedo alguno ni aminoramientos, un arma de dos filos presente en buena parte de las piezas del libro, editado a todo esto por Narrativa Punto Aparte en marzo del presente año.

lector alma matias correa

 

Por Ricardo Elías

     La tercera novela de Matías Correa lleva por nombre Alma y en la portada aparecen dos monos peludos en blanco y negro. Monos tití, dirá el entendido en monos inequívocamente, y sabrá que en los 90 se vendían como mascotas en el Pueblito de los Domínicos, antes de que el SAG y otras organizaciones prohibieran su comercialización. Hago este comentario para que el lector no piense que, por el nombre, en la tapa hallará un fantasma, un halo blancuzco, o algo más almático que un mono tití. La novela no trata de monos, por si acaso, o sí, pero tangencialmente. Tangencialmente también trata de una niña llamada Alma que es nombrada en una o dos ocasiones en la trama, pero que no aparece como personaje en ninguna de ellas.

     La historia se articula alrededor de la familia Lorca, o mejor dicho alrededor de Gerardo Lorca (el increíble doctor Lorca) y su familia. Los Lorca son una familia de clase media de Peñalolén: el padre es pintor y sufre una enfermedad a la memoria, un pre Alzheimer (enfermedad de la que el autor ya hablara en Geografía de lo inútil, su primera novela). Gerardo, el hijo mayor, es mago. Ene, su hermana, su colaboradora leal, y Martín, el menor, es un científico que trabaja con los monos tití de la tapa en un laboratorio en Londres. Además está la tal Vivi, la madre, el personaje menos relevante de la historia.

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