Por Francisca Gaete T.

 

lectorcl amanda teillery cuanto viven los perros

Foto: Mónica Molina

 

Comenzó a interiorizarse en el mundo de la escritura a los 13 años, de forma solitaria como ella dice en la entrevista. Después profundizó más al entrar a la universidad y asistir a talleres de literatura. Luego sacó su primer libro de cuentos llamado ¿Cuánto viven los perros? lanzado en el 2018 yun año más tarde, en el 2019, lanzó su novela La buena educación. Entrevistamos a la escritora nacional que nos contó acerca de cómo fue su inicio en la literatura hasta lo que vendrá en un futuro próximo.

 

¿Cuándo comenzaste a escribir?

 

Desde chica escribía cosas sueltas, pero comencé a hacerlo de manera más seria a los dieciséis años cuando me metí a un taller literario. El saber que había una fecha para terminar algo y que gente lo iba a leer me motivó y me dio más disciplina, yo creo, además de las muchas lecturas que me recomendaban. En ese taller empecé y terminé mi primer libro de cuentos. 

 

¿Cómo ha sido tu vida ligada a las letras?

 

Creo que desde los trece años ha sido lo más importante en mi vida, aunque suene un poco exagerado. Leer y escribir siempre han sido el eje central, el resto es más bien acompañamiento.  De todos modos, ha ido mutando. Antes de entrar a la universidad, mi vida literaria era bastante solitaria. En el colegio había poca gente que le interesara la literatura, así que mi vida literaria era casi un secreto y algo que guardaba para mí. Después con los talleres, clases y la gente que se conoce cuando una empieza a publicar, se volvió algo más colaborativo y comunitario. Es muy lindo ir compartiendo lecturas, recomendar y ayudarse en los proyectos.

 

Cómo fue escribir ¿Cuánto viven los perros?, ¿cómo crees que ha sido la recepción de este libro?

 

Fue mi primer proyecto serio literario, y los primeros cuentos que escribí, así que fue una experiencia un poco experimental y tímida, ya que estaba tanteando terreno. La recepción ha sido muy linda, en general las lecturas son atentas y cariñosas. Muchas personas me han comentado que se sintieron representados por los cuentos, o que se acordaron de su adolescencia con éstos, a pesar de venir de contextos o épocas distintas.

 

lectorcl amanda teillery la buena educacion 

 

¿Cómo fue el giro de escribir cuentos a escribir una novela como Buena Educación?

 

No fue un giro tan grande, ya que escribí ambos libros más o menos al mismo tiempo. Lo difícil de escribir una novela - en comparación con los cuentos - es lo cansador que se puede volver el estar tanto tiempo con la misma historia, y lo tentador que se vuelve puede volver abandonarla y comenzar otra cosa libre de todo el peso y dudas. Como estaba todavía en la universidad, no le dedicaba mi tiempo completo, lo que yo creo que ayudó a mantener la calma y no angustiarme demasiado. Pero en general, lo pasé bien escribiendo, hay hartas cosas inspiradas en la realidad, gente y lugares que conocí, así que fue entretenido acordarme de todo eso ahora con una mirada un poco más madura.

 

Si pudieras tener la posibilidad de tener una conversación con un escritor/a que te llame la atención, ¿con quién sería? ¿Por qué?

 

Cuando Lorrie Moore vino a la UDP me invitaron a un almuerzo con ella, así que me gustaría hacerlo de nuevo con ella, ya que era muy lúcida y daba unos consejos literarios increíbles.  También a Zadie Smith, sus reglas para escribir que publicó creo que en The Guardian son muy certeras, además que me encanta como escribe. 

 

¿Cómo ves el enfoque feminista hoy en día en la literatura, y más si es la literatura nacional?

 

Me gusta el discurso feminista en la literatura, pero siento que igual hay que tener cuidado con que resulte demasiado panfletario y que caiga discursos fáciles. Siento que, en ficción, el feminismo debería ser un efecto colateral de un tema principal. Me gusta mucho lo que están haciendo en la actualidad las escritoras chilenas, las leo mucho. 

 

¿Qué es para ti el feminismo?

 

Creo que parte como algo individual- una especie de despertar que hace que te sientas identificada con una lucha - que después trasciende en algo más colectivo.

 

¿En qué te enfocas a la hora de escribir tus personajes?

 

Trato de inspirarme en parte en gente que conozco de la vida real, buscando entender sus complejos y contradicciones. Para mí es muy importante que los personajes no sean unidimensionales, ya que creo nadie es solamente una cosa. Me importa ver qué fue lo que les llevó a ser quien son hoy.

 

¿Qué se viene para Amanda Teillery?

 

Actualmente estoy en cuarentena, intentando que me dé la cabeza para trabajar en una novela en la que estoy hace casi un año. Además, preparo un proyecto infantil con mi hermana que es artista visual.

Por Joaquín Escobar

 

lectorcl el mago trece cuentos japoneses

Pocos meses después del nacimiento de Ryūnosuke Akutagawa, su madre empezó a delirar. Gritaba por las noches, totalmente descontrolada, poseída por alucinaciones que no la dejaban tranquila. Los médicos timoratos e indecisos decidieron diagnosticarla -irresponsablemente- con una psicosis. Este hecho marcaría no solo la vida del autor japonés (que se fue a vivir con uno de sus tías), también lo haría con su posterior volcamiento a la literatura. Otro hecho que levantó al japonés como un autor de culto es la forma en que llevo a cabo su suicidio. Frente a su escritorio, y rodeado de su narrativa, se mató tomando veneno. Pese a no ser una figura pública (o más bien lo que entendemos comúnmente por ello) su muerte causó gran repercusión en la prensa de la época, haciéndose seguimientos al estilo policial de todo lo que ocurrió en sus últimos días. Gran parte de los fieles seguidores que dejó la literatura de Akutagawa, sostiene -cual detectives- que en sus cuentos podemos hallar pistas de todos los misterios que rodearon su obra, como si en cada trozo de narración fuera dejando pequeñas luces de la relación con su madre y de las formas con las que siempre contempló el suicidio.

La literatura de Akutagawa tiene potentes dosis de sociología pues sus relatos pretenden ir más allá de lo ficcional que trae consigo toda literatura. Lo que buscó a lo largo de toda su obra fue anclar puentes entre oriente y occidente, le interesaba ver la forma en que las culturas se retroalimentaban, buscando espejos e influencias que permitieran diálogos incesantes entre un mundo y otro, valiéndose de este recurso al crear y reescribir historias ancladas en distintos períodos de tiempo. Por ejemplo, en el cuento Mandarinas logra recrear una atmósfera propia de la literatura japonesa que es establecer una relación sutil entre la construcción de los personajes y las formas en que se manifiesta la naturaleza. El narrador del cuento observa adentro de un vagón de tren a una vagabunda que en un comienzo le genera repulsión, luego la construye a partir de un imaginario cultural de clase y finalmente le despierta el sentimiento de esperanza. Hay un tránsito entre las percepciones que van de lo particular a lo general, construyendo a partir de lo íntimo una historia generacional que a su vez es la historia de un país. En el cuento Otoño tenemos un escrito íntimo que se aleja de lo realizado en Mandarinas. La dispar historia de dos hermanas (Nobuko una chica inteligente a la que todos le auguran un extraordinario futuro en el mundo de la literatura, y Teruko que prefería pasearse por vitrinas comerciales antes que interesarse por el mundo de la lectura). Los dos cuentos parecen escritos por personas distintas, en lugares y tiempos dispares, por lo mismo, la multiplicidad de formas con las que opera Akutagawa es una característica a rescatar. Sus distintas modalidades de escritura demuestran el talante de su genialidad.

En un ejercicio totalmente oficialista, eurocentrista y occidental, cuando hablamos de los mejores cuentistas del mundo siempre menciónanos a Cheever, Borges, Chejov y Carver, como si la literatura se definiera en tan solo una parte del globo. Desde mi perspectiva, y trabajando con temáticas dispares y distintas a las de los autores mencionados, el que más me conmueve es Akutagawa. Tanto su delicadeza como sus tejidos literarios permite ganarse bastante más que un podio entre los grandes de los grandes, y este libro de Candaya viene a reafirmar nuestra hipótesis. En esta edición, a excepción del Mago (cuento traducido por Borges bajo el nombre de Sennin), el resto de los relatos son inéditos en español, por lo mismo, el texto es una buena puerta de entrada -o de continuación- a la obra de Akutagawa, pues nos permite levantar la cabeza, salir de la comodidad del canon y mirar la otra parte del mundo. El mago narra la historia de un hombre que anda buscando trabajo. Llega a una agencia laboral y pide que alguna familia lo adopte para enseñarle -en forma rápida- cómo ser un sennin. El dependiente lo observa como un loco, un anacrónico, un disparatado. El sennin es un ermitaño que habita en las montañas niponas y que tiene el don de volar cuando se le plazca. En este comienzo de cuento, que alguien podría señalar como nimio, se encuentra parte de la riqueza escritural de Akutagawa. En esa idea por representar un Japón extraviado en los pliegues de una memoria difusa.

 

Ryūnosuke Akutagawa: El mago.
Candaya, 2019. 
192 páginas
$15.000

                                                                                                                          Por Francisca Gaete T.

 

AUCH! (Colectivo Autoras Chilenas) es un colectivo que cuenta con más de 60 mujeres (escritoras, editoras, dramaturgas)que a partir del 8 de marzo del 2019 se juntaron para marchar y no se han separado más. Llevan cerca de un año y sienten que una nueva constitución debería ser escrita por mujeres.

Te invitamos a leer a Lilian Flores Guerra, Nona Fernández y Francisca Rodríguez Aguilera escritoras que son parte del colectivo que nos cuentan con profundidad sobre AUCH! y otros temas relacionados con la actualidad.

 

lector entrevista auch autoras chilenas francisca gaete 2

Fotografía: Colectivo AUCH!

 

Cuéntenos sobre AUCH. ¿Cuál es el fin de este colectivo? ¿Por qué quisieron crearlo?

Lilian Flores Guerra: El colectivo Autoras Chilenas AUCH! nació hace un año debido a la necesidad de «disminuir la brecha en cuanto a la publicación y visibilidad del trabajo y del pensamiento de las escritoras, editoras y mujeres ligadas a la literatura en nuestro país». Como en muchas áreas de la creación artística, nos hicimos conscientes de que, en tanto mujeres, nuestra labor se enfrentaba a múltiples barreras impuestas por el «sistema patriarcal», y decidimos agruparnos primero que todo para conocernos y reconocernos en nuestras diversas inquietudes, problemáticas y aspiraciones. Esta increíble mezcla de autoras, editoras y dramaturgas comenzó a tomar forma rápidamente en un colectivo sin liderazgos formales pero sí mucho trabajo comprometido con el feminismo, y a poco andar nos encontramos con el estallido social y el inicio de esta revolución, lo cual nos ha conminado a ser parte tanto de la expresión del descontento como para proponer la elaboración de una nueva constitución feminista.

Nona Fernández Silanes: Tal como lo escribe nuestro manifiesto, nuestro objetivo es «democratizar la pluma». Trabajamos por reparar la desigualdad histórica que las mujeres han vivido en nuestra área y también las ganas de celebrar la escritura hecha por mujeres, potenciándola y visibilizándola. Como un dato que ejemplifica la brecha de género existente en nuestro rubro podemos decir que el Premio Nacional de Literatura lo han ganado 49 hombres y sólo 5 mujeres. Cifras como esta ilustran la iniquidad que nos mueve reparar. Y además de este objetivo de base, «como colectivo nos hemos puesto al servicio de la revuelta chilena iniciada el 18 de octubre». Además de nuestra participación en las calles y también en los medios, con la escritura de columnas, hemos intentado visibilizar a través de videos y manifiestos la violencia estatal que la ciudadanía ha estado sufriendo en este contexto de revuelta. El 2020 viene con un gran desafío y ese es trabajar exigiendo una «nueva Constitución para Chile» escrita con la urgente presencia de la pluma de las mujeres.

 

¿Cuál es el mensaje que quieren dar?

Lilian: Nuestra misión hoy está enfocada en «escribir una constitución feminista». Creemos que en la creación de una mejor sociedad nuestra capacidad de crear y proponer la redacción de una carta magna que «garantice igualdad de género» es el mayor aporte que podemos entregar. De aquí justamente derivarán las otras luchas en las que estamos comprometidas, como la «participación en igualdad de número e importancia de literatura creada por mujeres en los planes de estudio de niñes y adolescentes, así como también en los programas de las universidades». La paridad en la conformación de jurados y evaluadores en premios y fondos concursables del mundo de la literatura también es una meta, y en general, que se abran los espacios para que nuestro trabajo tenga las mismas oportunidades de difusión y distribución que el de los escritores.

Nona:En este escenario de «crisis sanitaria», es importante, además de los objetivos que nos han movilizado, no perder el foco de la protesta. Es ahora cuando queda de manifiesto la gran precarización en la que se encuentra el mundo independiente y dentro de ese mundo, el mundo de la cultura y las artes, que es en el que participamos. Nos hemos movido siempre en la cuerda floja y hoy esa cuerda se rompe y no tenemos malla de contención. En nuestro encierro hoy también nos sumamos a seguir enfocando nuestro reclamo evidenciando el abandono en el que estamos.

 

¿Qué han significado los 8M para ustedes?

Lilian: Han sido muy trascendentes. De partida, «el primer paso para la conformación de AUCH se dio justamente el 8M de 2019», cuando de manera espontánea un grupo de escritoras decidió marchar juntas. Fue tras esa experiencia de surgió la necesidad de agruparnos, conocernos y trabajar unidas, y ya en la marcha de hace unos días participamos como colectivo, formando parte del bloque de las artistas junto con agrupaciones de actrices, audiovisualistas y músicas.

 

lector entrevista auch autoras chilenas francisca gaete

Fotografía: Colectivo AUCH!

 

¿Han pensado hacer una recopilación de todas las mujeres que participan en el colectivo?

Lilian: en AUCH somos actualmente más de 60 autoras, por lo que sería un poco difícil hacer una recopilación de todas. Nuestro trabajo está organizado por comisiones, y justamente hay un grupo que se encarga de las comunicaciones y difusión. Se crearon las cuentas de AUCH en redes sociales y a través de ellas estamos permanentemente ayudando a visibilizar el trabajo de nuestras autoras, además de difundir nuestra opinión como colectivo frente a la contingencia.

Francisca Rodríguez Aguilera: Dada la diversidad de géneros literarios que trabajamos y la extensión del colectivo, tendríamos material para hacer varias recopilaciones. Pero tras el inicio de la «revuelta social» nuestro foco se volcó a la contingencia, a la calle, a las asambleas, participando activamente en múltiples frentes y luego, con miras a la escritura en paridad de la primera constitución feminista. Ahí es donde hemos estado apuntando nuestras acciones.

 

¿Cómo ven el futuro de las mujeres chilenas y a nivel mundial?

Lilian: Obviamente «creemos que las sociedades serán mucho más abiertas, inclusivas, justas y sanas a medida que como mujeres estemos representadas de manera equitativa» y ya no tengamos que luchar contra las trabas que nos han sido impuestas por siglos. Estamos conscientes de que este es un momento crucial, que ha habido avances pero que el patriarcado está siempre ahí, con sus mecanismos listos para sofocarnos y volver al status quo, pero nuestras voces ya no podrán ser acalladas. En lo personal me lleno de esperanza cada vez que veo a las mujeres mayores que yo alzar la voz, reconocerse como seres libres y decir no más a los abusos y el ninguneo, y también cuando veo que las más jóvenes están súper claras en sus convicciones. Lo bello de este terrible momento es que la sororidad está viva, encendida y brillando, y que tenemos la fuerza para conducir los designios de los distintos pueblos por caminos de igualdad.

Francisca: Las resistencias al cambio de modelo neoliberal y extractivista, que se sustenta en la explotación de la tierra y de los cuerpos, especialmente los cuerpos de las mujeres no cederán fácilmente. Lo bueno es que nosotras tampoco. Son sorprendentes el apoyo, la complicidad, la sororidad que crecen día a día. La performance de Las Tesis es un ejemplo de cómo hemos tomado consciencia en todo el mundo del lugar de oprimidas en el que el patriarcado nos ha puesto a lo largo de la historia. Y frente a esto hemos descubierto el poder de nuestros grupos, de nuestros colectivos. Nos hemos convertido en manada, en marea, en barricada en llamas, y eso no lo detiene nadie.

 

Manifiesto AUCH!

Somos un colectivo de diversas mujeres relacionadas con el mundo del libro que, luego de marchar juntas el 8M, nos hemos autoconvocado para seguir trabajando en conjunto. Nos mueve el deseo de reparar la desigualdad histórica que las mujeres han vivido en nuestra área y también las ganas de celebrar la escritura hecha por mujeres, potenciándola y visibilizándola. Aspiramos a ser un espacio inclusivo y transversal, que rompa los límites geográficos, etarios, étnicos, de clase social, de orientación sexual, de género escritural, y que acoja a las minorías. Somos un colectivo feminista, por lo tanto con una inclinación de trabajo profundamente política. Nuestro ánimo es el de sumar, damos cabida a todos los feminismos, en un concepto de permanente transformación y diálogo con los tiempos. Nuestro espíritu y estructura son dinámicos, nos seguiremos pensando y modificando según nuestras propias necesidades y reflexiones. Estamos al comienzo de un camino, sabemos que nos queda mucho por madurar y decidir. No tenemos líderes, nuestra organización es horizontal.

Somos AUCH!

Autoras Chilenas Feministas.

 

¿Quiénes participaron en esta entrevista?

Francisca Rodríguez Aguilera (1982, Santiago de Chile). Escritora y psicóloga, publicó Tránsitos de Plutón (Ediciones Sherezade, 2017) y Días de una semana (2018, Ediciones Imposibles). Se formó en los talleres de Pía Barros y Gabriela Aguilera. Sus textos han aparecido en diversas antologías en Chile y en el extranjero. Es miembro fundadora del Colectivo Señoritas Imposibles, escritoras de narrativa negra, y fundadora de Ediciones Imposibles. Miembro de AUCH! Autoras Chilenas.

Lilian Flores Guerra (1974, Santiago de Chile). Periodista, escritora y editora. Autora de la saga infanto juvenil Las Aventuras de Amanda y el Gato del Pirata I y II (2013 y 2016, Ediciones del Gato. Premio Municipal de Literatura Santiago 2017 y Fondo del Libro), del cuento infantil con ilustraciones «El Botón de Bronce» (2019, Ediciones del Gato. Fondo del Libro) y de la novela histórica Capello (2018, Ediciones del Gato). Integrante del colectivo AUCH! Autoras Chilenas.

Nona Fernández Silanes (1971, Santiago de Chile). Actriz, escritora y guionista. Autora entre otras obras de Mapocho (2002, Planeta. Premio Municipal de Literatura Santiago 2003), Chilean Electric (2015, Alquimia. Premio del CNCA a Mejores Obras Publicadas 2016) y La Dimensión Desconocida (2016, PenguinRandom House. Premio Sor Juana Ines de la Cruz 2017. Integrante del colectivo AUCH! Autoras Chilenas.

Por Joaquín Escobar

 

lector la pollera descartes periodicos

 

Todo creador tiene una parte incompleta que muchas veces  nunca logramos conocer. En las obras quedan vacíos que nos gustaría llenar, sobretodo cuando la condición de lector se transforma en un ejercicio cultural-obsesivo de querer saber todo sobre los procesos creativos de nuestros autores favoritos. Creemos que una de las mejores formas de llenar ese vacío es mediante  entrevistas. Allí los escritores huyen de los personajes que construyen, dejando de lado las máscaras para enfrentarse con una realidad que -quizá involuntariamente- busca escapar de sus ficciones. 

Descartes periódicos es un libro de entrevistas en el que Juan Rodríguez sostiene largas y profundas conversaciones con diez autores: Zurita, Le Clézio, Wendy Guerra, Gibson, Von Trotta, Aira, Jon Lee Andersson, Guillermo Arriaga, Juan Villoro y Alan Pauls. Todos los escritores fueron entrevistados en el suplemento Artes y letras de el diario El Mercurio, no obstante, el ejemplar recientemente publicado por La Pollera trae consigo la totalidad de los diálogos sostenidos, sin las ediciones que todo periódico trae consigo. Acá está el diamante en bruto, sin ser pulido, la materia prima alejada de los recortes arbitrarios.

El más enigmático de todos es Cesar Aira. No tan dado a las entrevistas, es interesante -y necesario- que se involucre como autor más allá de sus cien libros, pues a través de reflexiones irónicas y punzantes nos abre a machetazos un camino en su universo escritural. En la entrevista sostiene que el ensayo es el yoga de la literatura, pues al disfrazar -en un ejercicio vital- sus ensayos de novelas -como en El santo- pone en tensión los géneros, desarmando las irritantes categorías académicas. 

Raúl Zurita reflexiona en torno a la poesía, el infierno y la desolación como temática  escritural en el siglo XX. Sumándole a ello la relación de sus libros con La divina comida, tenemos un cóctel en el que se mezclan sus historias de vida con la construcción de Purgatorio.

Por otro lado, Juan Villoro sostiene que no está cómodo en ninguno de los géneros establecidos, por lo mismo, anda deambulando entre novelas infantiles, cuentos, teatro y ensayos, debatiéndose como un animal literario en el que abarca todo con el propósito de estar buscando siempre nuevas tensiones. La curiosa relación entre el fútbol y la ciencia es otra de sus inquietudes. La forma en que el planteamiento de un cotejo está siempre marcada por ecuaciones tácticas -de pizarra- que se ven desdibujadas por la genialidad de un crack es un desvelo que lo llevo a escribir una conferencia sobre el tema.

El biógrafo del Che, Jon Lee Andersson, es otro de los entrevistados. Considerado un periodista de viajes (no de turismo), pone en tensión las construcciones que han hecho periodista e historiadores sobre África. La figura de la otredad que lentamente comienza a desaparecer por un buen número de escritores africanos que narran desde su lugar de enunciación y no desde la figura de un observador contaminado por dialécticas y prejuicios. 

El trabajo de Juan Rodríguez es silencioso. No pretende figurar ni crear polémicas mediocres con el propósito de vender un par de ediciones (o actualmente de ganar un par de likes), el suyo es un trabajo sesudo y detallado que habla del acabado conocimiento que tiene sobre la obra de los entrevistados. Un libro necesario que saca a flote esa parte incompleta que habita en los subterráneos de toda literatura. 

 

Juan Rodríguez: Descartes periódicos. La Pollera, 2020. 

¿Aún no tiene una cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar a su cuenta